Historia
Gorliz, perteneciente a la merindad de Uribe, ocupaba el asiento número 52 de la Juntas Generales. Favorable a los oñacinos, aquí se asentaban los Amézaga, Artaza, Basaldua, Oñate e Ibarra, entre otros.
Su orografía llevaría a la anteiglesia a potenciar la agricultura, la ganadería, la explotación forestal para la construcción naval y la construcción naval misma, en la marisma que existía junto a la zona denominada Puente Busterri, y en Astondo. El rumbo de Gorliz estaba unido a la mar. Linajes de armadores se asentaron en la localidad costera hasta convertirse en el s. XVIII en la principal bandera de la flota mercante de Vizcaya después de Bilbao.
Gorliz mantiene su vocación marinera a la vez que se convierte en zona para el descanso a comienzos del s. XX, con los nuevos aires de prosperidad y euforia industrial, que impusieron un fuerte ritmo de vida. Gorliz se convertiría en lugar ideal para el ocio y el veraneo. Esto sólo fue el comienzo de una nueva etapa para el municipio. Al que su privilegiado entorno lo colocó en lugar clave del turismo de la costa vizcaína.
La Ermita de Andra Mari de Agirre y de las Nieves
se encuentra en el barrio de Andra Mari. Fue la primera Iglesia monasterial de la Casa Solar de Butrón, existiendo ya en el siglo XI la primitiva ermita. Junto a ella hay campas con bancos desde donde las vistas de la ría y la bahía son muy bellas. Su festividad se celebra el 5 de agosto, con fiestas que duran varios días.
En el barrio Andra Mari, en un fantástico paraje rodeado de campas, desde el que divisamos la bahía y la desembocadura de la ría de Butrón, se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Agirre y de las Nieves, primera iglesia monasterial de la casa solar de Butrón. Ermita-Santuario originaria del S.XI. De fábrica sencilla y muros de mampostería, destaca el pórtico delantero en el conjunto de la fachada. Hasta su remodelación guardaba decenas de exvotos de marinos agradecidos por haber salido ilesos de trances peligrosos en la mar.
De esta forma se consolidaron linajes de armadores en Gorliz que hicieron de esta anteiglesia, a mediados del siglo XVIII, una de las matrículas más notables de la flota mercante bizkaina. De la relación enviada por la Diputación General al Marqués de la Ensenada se deduce que Gorliz disponía de 15 buques y 264 toneladas, ocupando el segundo lugar detrás de la Villa de Bilbao. Contaba la Bahía, para su defensa, con dos fortines, dotados con dos y tres cañones respectivamente.
Las favorables condiciones climáticas, frente a un área congestionada por la industria, hizo, a comienzos de siglo, que en Gorliz comenzaran a instalarse una serie de residencias de verano y reposo.

Hospital de Gorliz
Junto a la playa destaca el Hospital de Gorliz, antiguamente Sanatorio Marino Helioterapéutico, fundado en 1919, siendo el primer edificio del Estado construido con hormigón armado en la totalidad de su construcción, en un enclave que fue determinante para el tratamiento de la tuberculosis ósea infantil, gracias a la helioterapia (Gorliz es el municipio de Bizkaia de mayor tiempo de sol) y al yodo marino.
Fue fundado el 29 de junio de 1919 por los doctores Areilza y Larrinaga para el tratamiento de la patología tuberculosa infantil. Colaboraron en el proyecto la Diputación Foral de Bizkaia, las Hermanas de la Caridad y la Junta de Damas. Con la llegada de los antibióticos las enfermedades las enfermedades que llevaron a crear este hospital remitieron.
La demanda infantil fue decreciendo y pasaron a ser los adultos quienes forman el primer grupo entre quienes forman el primer grupo entre quienes precisan cuidados asistenciales.
En el año 1970, el sanatorio se convirtió en el Instituto de Cirugía Ortopédica.
Su última etapa se inicia en 1985 cuando pasa a formar parte de la red de Osakidetza y empieza a desempeñar funciones de centro de rehabilitación,
El Hospital de Gorliz ha tenido una gran influencia en el desarrollo de Gorliz. Gracias a que el sanatorio se encontraba en el término municipal fueron posibles las firmas de Convenios entre la Diputación y el ayuntamiento que posibilitaron al pueblo proveerse de la 1ª red de abastecimiento de agua potable.
El personal del Hospital, atiende a enfermos de toda Bizkaia que necesitan tratamientos de rehabilitación. Está situado en un lugar privilegiado. Atiende enfermedades crónicas, derivadas de accidentes y procesos que han superado su fase aguda en hospitales generales. Existe una unidad de cuidados paliativos para enfermos terminales.
Impulsor Enrique Areilza y su compañero de inquietudes, el doctor Luis Larrinaga. Una patología: la tuberculosis ósea infantil. Una forma de curación: la helioterapia.
El Sanatorio ha pasado por continuas transformaciones desde su fundación. Difícil proceso de transformación, habiendo pasado de la atención sanitaria infantil a la rehabilitación de adultos.
Nacido de la vocación altruista de un grupo de gentes comprometidas con la labor social, como revulsivo a una de las más virulentas pestes de la época: la tuberculosis, plaga que ya para 1911 afectaba cerca de 6000 personas en Bilbao cuando la población total de ésta apenas llegaba a los 80000 y que se incrementaría a lo largo de la guerra y de la postguerra hasta que fueron patentados los antibióticos empleados en su posterior exterminio. El sanatorio tuvo en su enclave arquitectónico el principal aliado para luchar contra el mortífero enemigo: el sol , el yodo marino y un edificio espacioso, de galeras abiertas , amplios solariums, revestido de higiénicos azulejos azules y blancos, una alimentación sana y el esmerado cuidado de un grupo de abnegadas religiosas que pondrían pronto remedio al mal de 110 niños que ingresaron a lo largo del primer año y que para 1935 se duplica prácticamente.
Las señoras del patronato de damas por medio de la recaudación de donativos, gestionaban la dirección del sanatorio. La sociedad de la época veía con muy buenos ojos el interés femenino por la asistencia social y más si estaba vinculada a la infancia.
El Hospital de Gorliz es uno de los más importantes de toda Bizkaia.
Sociedad de un consolidado grupo humano de médicos, fisioterapeutas y ATS que ha sabido responder con eficacia y elevado sentido de la responsabilidad. Gorliz sabe que el bienestar físico y emocional, es el mejor aliado de una pronta recuperación. Se esmeran en que los pacientes tengan la mejor atención. La clave del éxito está en los recursos humanos y el confort sigue siendo la mejor terapia.
El Hospital es la empresa más grande que tenemos en Gorliz y es también un símbolo del pueblo. El centro ha brindado mucha aportación al desarrollo sostenido de la Anteiglesia desde su creación.
Escenario de numerosos avatares históricos, entre los que destaca el episodio afortunadamente anecdótico de su desalojo en junio de 1937, cuando tanto el personal sanitario como los niños afectados de tuberculosis que permanecían ingresados allí son trasladados Francia, a bordo del "Goizeko Izarra", barco cedido por la familia Sota para poner a salvo a los pequeños pacientes de la amenaza que suponía el inicio de la Guerra Civil.
El antiguo Sanatorio Marino de Gorliz fue desde siempre y nunca mejor dicho el pulmón del municipio.
En 1921, gracias a su instalación entre el casco urbano y la playa, Gorliz se vio beneficiado por un acuerdo establecido Entre el sanatorio y Diputación pudiendo abastecerse del servicio de agua potable y de generación en generación éste ha sido el lugar al trabajo de muchos vecinos.
Además este centro se encarga de la cobertura de rehabilitación de la Comarca Uribe asumiendo el proceso rehabilitador de pacientes remitidos desde los centros de salud de Algorta, Erandio, Derio y Leioa.
Es uno de los centros sanitarios más importantes de Bizkaia.
Seriedad de un consolidado grupo humano de médicos, fisioterapeutas y ATS que ha sabido responder con eficacia y elevado sentido de los responsables. Gorliz sabe que el bienestar físico y emocional es el mejor aliado de una pronta recuperación. Se esmeran en que los pacientes tengan la mejor atención. La clave del éxito está en los recursos humanos y el confort sigue siendo la mejor terapia.








